15/4/10

Paisajes



Las islas,
igual que una acuarela de si mismas
surcando el horizonte.
Azul contra el azul.
Azul sobre el azul.


Chity Taboada Pardo



 

7/4/10

Atardecer en Vigo

  

                 De verdad que no pensaba en colgar en el blog esta foto. Quienes conocéis mi casa, ya habréis adivinado que no está sacada desde ella. Desde casa se ven las islas, pero no el puerto. La fotografía la puso en Facebook mi sobrina María y es tan bonita a pesar de amenazar un buen chaparrón, que se me antojó traerla aquí..                                                                                                                                          

¿Tuve razón? Tuve cuando menos sentido de la belleza. Espero.


Chity Taboada Pardo.





2/4/10

Plaza Wenceslao

  

















     
   No sé que fue. Tal vez el olor de los tilos mojados de lluvia o la historia de un reloj barato que adelantaba o atrasaba a su antojo y, sin embargo, siempre marcaba la misma hora que el reloj astronómico del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga, la de las fachadas falsamente góticas tras de las que se elevan hacia el cielo las (esta vez sí) góticas torres de la Iglesia de Tyn. En Nuestra Señora de Tyn, para mi la más bonita iglesia de Praga, leí una vez que está enterrado Ticho Brahe, astrónomo y matemático danés que expulsado de su país, se estableció para siempre en Praga en el año 1557. Hans Christian Andersen le dedica en 1841 un texto emocionado en el que narra las visitas que sus compatriotas hacen a este sepulcro antes de acercarse a la Catedral para admirar el ataúd de plata que guarda el cuerpo de San Juan Nepomuceno.

      Es cierto, no sé que fue, pero de pronto me encontré recorriendo con la imaginación y el recuerdo, esa plaza de Wenceslao que parece una avenida en lugar de una plaza y en la que los checos se reúnen siempre que deciden escribir una página importante en la historia de Europa. Aquí, se proclamó la república, aquí, los tanques del ejército rojo entraron en 1945, y regresaron cuando en 1969 Juan Palanch se quemó muy cerca de la estatua de San Wenceslao, en lo alto de la plaza. El museo Nacional y el Rey Carlos IV,  vieron impasibles como el terror acababa con la primavera.

    Pero nadie ha sido capaz de acabar con la belleza de la ciudad de las torres, como se la suele llamar.
Por estas calles, entre la niebla, hay quien ha visto vagar a Kafka  como otro judío errante, o las sombras alucinadas de miles de almas en una nueva y mejor representación del teatro negro contra el cielo crepuscular de un tiempo ido.

    Yo tengo algunas veces la sensación de que, de todas las ciudades que me enamoraron, Praga es una a la que nunca volveré. Pero también tengo la seguridad de que jamás podré olvidarla.


                        Chity Taboada Pardo.

    

30/3/10

Aquí, un amigo......


"Comprendí que cosas como el árbol de Teneré
mueren por haber existido en llanuras demasiado
vacías, donde en cualquier dirección el paisaje
es el mismo, los colores son los mismos, el
blanco es fácil, y nadie siente remordimientos
a la hora de disparar."

Fragmento de LA ERA DEL PINGÜINO

Victor Balcells.



Desde luego que yo no voy a decir ni pío al respecto de este libro
ni de este autor. No sería justa porque lo quiero mucho. No sería
ecuánime.
¿Alguien lo es?

 Pero cuando me llamó Cris para decirme que
lo tenía entre sus manos (al libro me refiero, claro), las dos nos
echamos a reir de emoción y de alegría. Algún día, si me da permiso,
reproduciré algo  suyo escrito hace tiempo y que guardo desde
ese "hace tiempo". De este libro lo mejor es leer cualquiera
de los cuentos que contiene. O pasarse por la Revista Mombaça
y leer el comentario de Ben Clark. Pero no os lo perdais
porque saldríais perdiendo.


Chity Taboada Pardo.

27/3/10

El Cartero

  
























      El cartero que nos trae las cartas de los  bancos, la propaganda comercial y en algunos casos también la propaganda electoral, el cartero que nunca nos trae las cartas que nos interesan y desde luego nunca las cartas de amor, el cartero que llega pilotando una vespa amarilla que es el color elegido por el Servicio de Correos,  que lo ignora todo sobre el significado de los colores y no sabe que el amarillo significa traición o mala suerte,   exponiendo a sus empleados a viajar en una máquina de tan peligroso tono.  Mi cartero, un poquito amanerado y culturetas, pero siempre amable, llega a mi puerta con la correspondencia habitual y se cuela dentro del  jardín porque tengo un abeto azul que le encanta y porque desde la veranda se ve el mar y el horizonte, que las Islas Cíes recortan por debajo según dice Cid Cabido en "A historia que non vou contar". Mi cartero, piropea mis rosales, admira los macizos de hortensias, contempla lo grande que se ha puesto el cedro dorado desde que lo plantamos, y me cuenta que ha estado con mi prima Tusa Taboada en Cangas, donde da escuela a unos niños que está deseando abandonar. Son ya muchos años, Chity, me dice,       demasiados. Y yo lo que quiero es irme a Nueva York más a menudo para ver como irradian la cultura desde allí al mundo entero. Y me dice también que Nueva York es al mundo de hoy lo que fue Roma en la antigüedad: El centro del poder, de la cultura, del cine y hasta de la moda. ¿Me vas a comparar a Calvin Klein, todo líneas puras, con esos locos de París ó de Milán que han divorciado las pasarelas de lo que se lleva en las calles? Todas estas cosas y muchas más me las dice Tusa casi gritando, apasionadamente. Y apasionadamente también, pasa sin respirar de la moda a Velazquez, de Velazquez a Paul Klee, de  éste a El Greco, porque sabe que es mi pintor preferido, de El Greco a Toledo y a la Plaza de Zocodover.  Salta a Mikel Jackson, repasa a Beethoven y a Brahms y me asegura que  las Variaciones Golberg no se las inventó Tomás Bernhard, que ya sabe que yo también lo sé pero por si cupiese alguna duda. Y de repente se acuerda de su amigo, mi cartero, y riéndose certifica que está de acuerdo con él en que mi jardín es el más bonito que conoce. ¡Lástima que no esté en Chantada!

                       Y es que a orillas del   Miño, en la Ribera, la belleza también baja en escaleras hasta el agua. Y se llena de cepas y de sol. ¡Menudo vino les enseñaron a hacer los romanos cuando estuvieron por estos lares! No os lo perdais, si teneis ocasión algún día.


                                   Chity Taboada Pardo

26/3/10

La primavera



La primavera ha llegado este año vestida de gris. Está guapa, claro, porque suiempre es hermosa, pero lo suyo es aparecer como una adolescente con flores en el pelo y sol en los ojos, colgando de los árboles su alegría, su luminosidad en el aire que respiramos. Entra hoy por mis ventanas con el mar y ya ha dejado en la terraza su rastro de polen sobre las butacas de mimbre. Quiere ser esta vez una mujer elegante y se perfuma de lluvia. Bueno, de cualquier forma que le apetezca travestirse sea bienvenida. Subirán las temperaturas y tendrá que quitarse los guantes. Confundida por un invierno excesivo y largo,  que todavía persiste con sus huellas tan frías en los umbrales de la nueva estación,  pide permiso para entrar con su acento más cálido,  mientras contra el cielo se agita el color de las cometas.                                          


¡Qué bien que hayas llegado, primavera!

... Te favorece también el color gris...


Chity Taboada Pardo.                                                                                                                             






18/3/10

Cuando la literatura lo es de verdad.




          Cuando la literatura es de verdad uno se va dejando en ella la vida porque sabe que la vida también es de verdad y que su fuego es el que alimenta la literatura. No valen componendas, ni medias tintas, ni mucho menos tratar de engañar al lector diciendole que todo es una fábula. Sí. Es una fábula. Pero es la fábula que se teje con trozos del alma. Y entonces todo el mundo entiende que esa fábula, ya sea prosa o verso, pintura o música,susurro o grito, no le va a engañar porque debajo está el corazón de quien la escribe, la pinta o la compone.

          Hace algún tiempo yo descubrí a un poeta que se llama Pedro Casariego Córdoba. Al hombre que daba aliento a ese poeta, se lo tragó un tren al encuentro del cual fue voluntariamente. Y no sirve hacerse preguntas que no tengan otra respuesta que su poesía. Porque era de verdad y nunca quiso engañarnos con ella, ni engañarse.

          Dejaré algunos versos:

               Tú sigues siendo
               el misterio de las apariciones que nunca aparecen
               pero
               dentro de mí
              alguien
              cambió
              y no volverá a cambiar
              jamás

             Ya no hay llanuras en mis montañas
             ya no hay llanuras y yo
             yo olvido un sótano de recuerdos   dos sótanos llenos
             y persigo sombreros alegres para dejarse olvidar
             aunque ya saben
             los sombreros huyen
             y la alegría
            y los gatos que no nos felicitan.

            Olvido.


       Continúan los versos del poema uno tras otro hablándonos largamente de que lo que tiene dentro de sí es solo un gran dolor. Contándonos que el mundo  está desordenado y que es difícil vivir entre este desorden sin perder la cabeza, por repleta que esté de ideas, de música, de imágenes o precisamente po eso, porque no se adapta bien una cabeza tan llena de ideas, de poesía, a un mundo tan vacío de ideas y de poesía.

       Tú eres la voz de mi silencio
            nunca yo más sumiso.

       Pero me siento triste
            triste como aplauso que no tiene manos
                    como esclavo que olvidó su ira
                    como desierto del que huye el sol
                                 ........


          Merece la pena leer a Pedro Casariego, porque escribió con un gran dolor en las entrañas. Con una soledad en torno a sí que nunca pudo soslayar. Dolor y soledad fueron verdaderos no una fábula para convertir nuestros sueños en pesadillas y luego nada. Quedarse tan tranquilo: Vosotros no entendeis. Esto es literatura. Esto nunca ocurrió... Pero estaba ocurriendo en su corazón y nos lo contó como quien regala una vida. Y el anticipo de una muerte que llegó cuando el peso del mundo se había hecho tan grande que le impedía utilizar otro color que el negro. Cuando comprendió que ya no habría más "Cuadernos amarillo, rojo verde y azul"

                          Que me devoren
                           los lobos
                           y
                           que a tí te
                           devore
                           el tigre impar
                           de la felicidad.


       Esto fue escrito en el cuaderno azul. Y fue escrito para que lo entendieramos los que no sabemos de literatura. Para eso sólo necesitó escribirlo con la verdad. La verdad se entiende siempre o por lo menos se entiende que el escritor no quiso engañarnos con la belleza y nada más. La verdad y la belleza deben ir unidas para que el resultado nos emocione como una obra de arte. Para que el resultado sea una obra de arte.

       Pedro Casariego Córdoba era un gran hombre y un gran poeta. Nunca nos engañó. Yo cuando lo leo es lo que siento. ¡Nunca me engañó!


                         Chity Taboada Pardo

                  

17/3/10

La desdicha de Gil de Biedma

       DIOSES Y MONSTRUOS   (El País, 16, Enero, 2010)


                Ferré, aquel juglar incendiario, aquel músico y cantante con capacidad para alborotar el alma, estaba convencido de que la gente sólo debería conocerse cuando está disponible, a ciertas horas pálidas de la noche, con problemas de hombres, con problemas de melancolía. Consecuentemente, devotos con causa en madrugadas etílicas me habían recitado fervorosamente y con sensibilidad extrema poemas de Gil de Biedma. Me ocurria antes de devorar Las personas del verbo, de buscar frenéticamente todo lo que hubiera publicado este hombre, de saber que iba a convertirse en uno de tus intemporales poetas de cabecera, ideal para estados de ánimo familiarizados con la tristeza o cercanos a la desolación, lúcido y profundo, evocador y amargo, mordaz y conmovedor, siempre inquietante. Alguien como Kavafis y Pessoa, esos buceadores de la soledad, cuyas palabras, imágenes y sentimientos se te clavan perdurablemmente en la memoria, otorgan alivio, asustan, conmocionan, te identifican.

               Sospecho que somos muchos los lectores para los que la obra lamentablemente breve de este hombre representa algo muy especial. Y sentimos curiosidad por saber cosas de una personalidad tan compleja y de una existencia que imaginas llena de pasiones, claroscuros, contradicciones, paradojas y desgarros. Puedes recurrir para ello a su biografía y a los testimonios orales o escritos de los colegas ilustres y de la gente anónima que le trataron. El cine también se ha preocupado de persona tan fascinante y secreta en El cónsul de Sodoma y el resultado me parece lamentable. Dudo que la visión de esta película académica aunque pretendidamente transgresora, acartonada, con aroma a teatro rancio, con personajes, situaciones y diálogos que rezuman tanto énfasis como falsedad, vaya a servir para que las nuevas generaciones busquen a ese poeta siempre cercano que habla de sensaciones de cualquier época. Nada resulta emotivo en los amores bisexuales, exóticos, intensos o frívolos de ese dandy con torturada conciencia de clase. Sus depresiones o su exaltación te dan igual, cada frase que sale de su boca lleva el sello de la afectación y de la brillantrz forzada. Pero si la acción no tiene el menor interés, lo peor es cuando la relamida voz del insoportablemente histriónico Jordi Mollá declama con tono lánguido los poemas del hombre al que intenta inútilmente dar vida, ponerle gesto y voz, retratar las simas de ese espíritu refinado, hipersensible y cínico. Esos versos tan indiscutiblemente hermosos pueden llegar a atragantarse por la engolada forma que utiliza el transmisor al recitarlos. Y entiendes la irritación y los comentarios demoledores de Juan Marsé ante esta cargante película. No se sabe qué opinaría el poeta sobre el pretencioso y vano bioclip que le han dedicado, pero es comprensible que los amigos vivos de Gil de Biedma que aparecen larga o episódicamente en la película transformados en penosas caricaturas pillen un notable mosqueo. No conocí a Carlos Barral. Tampoco he tratado a Marsé ni a Vila-Matas. Todos ellos en posesión de una escritura admirable. Pero hasta el más ingenuo tiene claro que la relación entre su personalidad y los personajes que los representan debe ser inexistente. Como casi todo en El cónsul de Sodoma¨, los retratos de esta gente se sitúan entre la vergüenza ajena y el patetismo. Si haces memoria, descubres que el cine pocas veces ha sido venturoso al adaptar la vida de los grandes escritores. Tampoco ha logrado resultados modélicos al resucitar a los pintores o a los músicos, pero en alguna ocasión, como en la mirada que le dedicó Clint Eastwood a Charlie Parker en la escalofriante Bird, pueden reconocer en la pantalla las esencias, el universo y el arte, del biografiado ilustre.

             Las películas más estimables que he visto sobre escritores son las dos que se realizaron simultáneamente sobre la tortuosa relación de Truman Capote con los asesinos de A sangre fría. Ha habido interpretaciones excelentes, muy por encima de las historias que cuentan esas películas, de actores y actrices como Stephen Fry, Matt Dillon, Johnny Deep, Jason Robards, Nicole Kidman, Judi Dench y Javier Bardem encarnando respectivamente, con credibilidad y talento, a Oscar Wilde, Charles Bukowski, James Barrie, Dashiell Hammett, Virginia Woolf, Iris Murdoch y Reynaldo Arenas. Karen Blixen, alias Isak Dinesen, tuvo la suerte de que un director tan lírico como Sydney Pollack y la abusivamente perfecta Meryl Streep se ocuparan de ella en la preciosa Memorias de Africa. Me he olvidado de lo que le ocurrió a Shakespeare cuando estaba enamorado. Pero va a ser difícil no recordar con irritación a este desdichado Gil de Biedma.

                                   Carlos Boyero.

Nota.: No comparto las opiniones que sobre El cónsul de Sodoma o sobre el actor que interpreta a Jaime Gil de Biedma tiene el autor del artículo. No he visto la película y en líneas generales prefiero los versos a las biografías. Tampoco son de mi gusto algunos adjetivos, sobre todo los acabados en "mente". Pero en general me gustó la forma que Carlos Boyero ha dado a sus puntos de vista. Por eso lo he traido a mi blog. Es la mejor manera de guardar lo que antes hubiera ocupado sitio en algún cajón hasta caerse de viejo.

11/3/10

Tiempos difíciles





                            TIEMPOS DIFICILES


               Era todo tan triste y tan absurdo.
               No vivías apenas. Te colgabas
               de la pared de la melancolía
               y veías pasar las lentas horas
               que hacia nada conducen y hacia nunca.
               Las mujeres te habían retirado
               su protección, los dioses su asistencia
               y la literatura su cobijo.
               Fueron tiempos difíciles aquéllos.


                  Luis Alberto de Cuenca  (Album de recortes)


    

10/3/10

Bla, bla, bla...



Me dicen que has guardado
los trastos de matar.
Yo he tirado los míos.



Chity Taboada Pardo.

  










7/3/10

Buenos deseos




        ¡Ojalá, para cuando diluvie, siempre tengamos un paraguas bajo el que resguardarnos!

        ¡Ojalá seamos capaces de recibir al mal tiempo con una sonrisa!

        ¡Ojalá que los amigos lo sean para siempre!

        ¡Ojalá que nuestras manos estén siempre limpias para tenderlas a los otros!

        ¡Ojalá nuestras manos estén siempre abiertas para dar!

        ¡Ojalá que aunque la vida no sea de color de rosa, el mundo continue siendo de color azul!

        ¡Ojalá que no pensemos que todo esto puede conseguirse sin nuestra colaboración!

        ¡Ojalá al finalizar el día tengamos la sensación de que las cosas son  mejores también 
          gracias a nuestro esfuerzo!

        ¡Ojalá!!!

                              Chity Taboada Pardo


28/2/10

Chile, porque hoy no hay otra opción



                                   Oh Chile, largo pétalo
                                   de mar y vino y nieve...

                                   ........................................

                                   ¡Ay Patria sin harapos,
                                   ay primavera mía,
                                   ay cuándo
                                   despertaré en tus brazos
                                   empapado de mar y de rocío.

                                   ¡Ay cuando yo esté cerca
                                   de tí, te tomaré de la cintura,
                                   nadie podrá tocarte,
                                   yo podré defenderte
                                   cantando,
                                   cuando vaya contigo,
                                   cuando vayas conmigo...!

                                   Ay Chile, cuándo,
                                   Ay cuando...

                    
                Fragmento del poema CHILE, de Pablo Neruda.

 

27/2/10

A contraluz

                                      Foto Alberto Taboada Pardo



     Cuando yo era niña vivía cerca de la playa igual que ahora y como ahora, me gustaba muchísimo el mar. Mirarlo, bañarme y disfrutar de mis horas de ocio en su orilla. De aquellos años, quedan como a contraluz, recuerdos, vivencias y convivencias, paisajes, emociones. Algunas veces el pasado es como una película. Pero siempre, en mi caso, con un sabor a sal sobre el celuloide. Con un sabor a sal sobre la piel.

     Eramos un grupo bastante heterogéneo en cuanto edades y extracción social, aunque ninguno de nosotros superaba los trece o catorce años. La mayoría íbamos al Instituto, pero  algunos amigos de familia  marinera, ya entonces se preparaban pàra ser marineros ellos también. Eran los que tenían acceso a barca de remos, y gracias a ellos, salíamos con frecuencia a navegar en chalanas ligeras y sencillas que nos facilitaban travesías imposibles al otro lado de la Ría, hacia Moaña, por un estrecho que hoy atraviesa el Puente de Rande.

    Seguramente, en recuerdo de aquel tiempo maravilloso y maravillador, mi primer blog se llamó Una barca en tierra y siempre que veo una imagen alusiva me entra nostalgia del ayer sin plásticos, sin televisión, sin ordenador, sin centros comerciales y lleno, en cambio, de jerseys calcetados por madres y abuelas, faldas de tablas escocesas y calcetines a los que había que zurcir a menudo en el talón.

    Fue también un tiempo cuyas tardes lluviosas se llenaban de lecturas: Mujercitas, Ivanhoe, Miguel Estrogoff, David Cooperfield..., y por supuesto Andersen y Grimm y Perrault... Y Guillermo el proscrito, y La Vuelta al mundo en 80 días y La isla del tesoro... ¡Qué bien abierta la puerta de la literatura! ¡El umbral de la vida!

     Pude haberme convertido  en un ratón de biblioteca, pero, afortunadamente, mis intentos der ser "lobo de mar" en barquichuela, me salvaron de tan aburrido destino.

     Si paso la mirada por las estanterías de mi desordenada biblioteca actual, vuelvo a encontrarme con
Dickens y Andersen, un Pinocho de la Editorial Kalandraka ilustrado por Roberto Innocenti que es un tesoro, algunos Poetas para niños (El lagarto está llorando/la lagarta está llorando/ el lagarto y la lagarta/con delantalitos blancos), La cabaña del tío Tom, ya muy usado y cinta adhesiva en el lomo para que vaya tirando, y también Bajo las lilas, de Luisa May Alcott.

     Sigo siendo una lectora desorganizada y compulsiva que acostumbra a leer varios librlos a un tiempo y que a veces cae en la tentación (terrorífica ) de comprarse un Premio Nadal para no poder acabarlo. Seguro que, cuando era niña, tampoco me hubiera gustado esa novela...

     Cuanto llevo aquí dicho, lo guardo a contraluz dentro del alma. Es una fotografía que no se ha vuelto sepia, porque  gracias a esos libros que son  el hilo que los une, están cosidos el pasado y el presente de mi vida.

                  Chity TaboadaPardo.

18/2/10

Cisnes



                                    Me persigue la imagen bellísima y solemne
                                    de un cisne solitario viajando por el río.
                                    Comenzaba la tarde, con un sol destemplado
                                    que se helaba en la escarcha al borde del camino.
   
                                    Al final cuatro gotas de una lluvia muy tenue
                                    marcaron el regreso de una excursión al Miño.
 
 
                                             Chity Taboada Pardo


      

               

9/2/10

Un poema antiguo

 

                                                     Paseo de Rosales (Madrid)


        Algunos, conoceis estos versos. Ya han estado en algún Blog antiguo, mío o de mi hija Cris. No lo recuerdo bien. También revolotean en papel, por carpetas o cajones que nunca encuentro cuando quiero transcribirlos o sencillamente recordarlos. Por eso, porque la memoria es caprichosa y yo desordenada, en cada ocasión me sale diferente; olvido alguna estrofa, cambio la letra de algún verso... Pero la música es siempre la de la nostalgia por un tiempo ido, por una edad en la que todos fuimos poetas. ¿Cómo no serlo al filo de los veinte años? Raro sería...

       Aquella tarde mágica del poema, atardecía en Madrid, se me había roto la tira principal de una sandalia y terminé caminando descalza por Rosales, enamorada, feliz y un poco loca. Cuando el horizonte se puso color malva, bebimos coca-cola en uno de los kioscos del paseo. Años más tarde escribí esta poesía que nunca transcribo igual pero que siempre describe, o lo intenta, el mismo recuerdo con nostalgia, pero también sin tristeza. Sin ninguna tristeza. Es solo un retal antiguo de la vida que estoy empeñada en vivir.


                      Madrid, años sesenta, los libros bajo el brazo,
                      Paseo de Rosales, calor, el cielo claro,
                      alguien a quien yo quise, caminando a mi lado.

                      Tal vez mañana veas el Madrid que yo amo,
                      el Madrid que quisiera caminar de tu mano
                      sin sentir añoranza de un tiempo ya lejano.

                      ¡Qué joven era entonces!
                      ¡Cómo te hubiese amado!

                      Por la Universitaria, los "grises" a caballo,
                      Karl Marx en el bolsillo y Machado en los labios,
                      en hacer otro mundo para todos, soñamos.

                      El mundo es el de siempre.
                      Casi nada ha cambiado.

                      Madrid tendrá mañana los horizontes claros
                      y yo no podré verlos colgada de tu brazo.

                      Los libros aprendidos tras esfuerzos y años
                      me han servido de poco. Solo sé que te amo.

                      Solo sé que quisiera
                      caminar de tu mano
                      por esta primavera:
                      Rosales, mes de mayo,
                      Karl Marx en el bolsillo.
                      Como entonces...
                      ¡Porque nada ha cambiado!

                         Chity Taboada Pardo.

   

              

     

4/2/10

Javier Cánaves




















       DESPUES DE TODOS LOS DELITOS

       Esta lámpara azul de la memoria
       como lluvia en el puerto del que vuelve.
       Son símbolos de ayer lo que acogen los ojos,
       restos de deserciones recobradas,
       palabras que dijimos una tarde,
       palabras que tejieron
       la playa a la que siempre regresan los naufragios.
       ¿No es cierto el arrecife donde un día encallé?
       Sueño o no, puedo vernos
       desplegando los mapas de todos los delitos
       que luego perpetramos,
       promesas como naipes boca arriba,
       la suerte del que juega por jugar.

      Ahora puedo decirlo: tengo miedo.
      Esta casa sin nadie --porque soy una sombra--
      no protege del frío, y este enero nos deja
      en la orilla contraria de todos nuestros planes,
      con un nombre borrado en nuestra piel
      o escrito con la tiza de otras fechas.

      Es tiempo de guardar lo que perdimos.

      Esta lámpara azul que nos alumbra
      como lluvia en el puerto que dejamos atrás,
      algún día será nuestra patria pequeña,
      el sur que perseguíamos cuando el sur era nuestro,
      ese nombre secreto que diremos a solas.

      Es tiempo de guardar lo que se ha ido.

           Javier Cánaves
      

      (Del libro El Peso de los Puentes)


                Nota para el autor.- Javier, hace tiempo que quería traer a mi blog una muestra de tu poesía. Me costó elegir, tantas son las que me gustan. Espero que me perdones por no haberte pedido permiso. Y que si crees que incurro en ilegalidad o atrevimiento desmedido, me lo hagas saber y me contentaré con tres o cuatro versos del poema. En todo caso espero que el abogado me defienda, el amigo me disculpe y el poeta... Siga escribiendo versos como estos.

               Chity.
   

1/2/10

Cosas de Heráclito




                               Decía el viejo Heráclito: "Nadie puede bañarse
                               dos veces en el mismo río, pues todo fluye."
                               Y también: "No podrías recorrer los dominios
                               del alma, ni escapar de un sol que no se pone."
                               Si sólo fuera eso, no tendria importancia,
                               pero dice otra cosa que golpea mi mente
                               cada vez con más fuerza y me tiene hecho polvo:
                               "El camino hacia  arriba y hacia abajo es el mismo".

                     Luis Alberto de Cuenca.

 

                (De Puesta de sol. Los mundos y los días)