9/8/09

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Un velero de escumas
deixa un ronsel no mar.
A derradeira rosa
terá que ser a rosa de cen follas,
a rosa azul dos ventos...
Falaremos entón,
tí fumando a túa pipa.
Eu fumándome a vida,
Capitán.
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31/7/09

Sor Mamá

"Del material con el que están hechos los sueños" o sea , con amor y ternura infinitas, dibujaba mi madre juguetes de papel para regalar a sus hijos y más tarde a sus nietos, en fechas que ella hacía que fueran importantes. Al principio trataba de complementar los muy modestos regalos que en aquellos años de la década de los cincuenta, los Reyes Magos dejaban en nuestros zapatos, como en los de la mayor parte de los niños españoles de clase media. Eran tiempos de fragilidad económica, entre las muchas penalidades que afligieron entonces a este pobre país, y soy consciente de lo afortunados que fuimos mis hermanos y yo porque muchos zapatos de muchísimos niños amanecían vacíos la mañana del 6 de Enero.
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Por suerte, mi madre era una mujer de grandes recursos imaginativos y además dibujaba muy bien. Con lápices de colores y tijeras, nos hacía muñecas de papel, "mariquitas" se llamaban, con vestidos, abrigos, sombreros, casa y jardín, coche y chófer, doncellas, cocinera, perro, y colegio con monjitas. Ese fue el origen de esta "Sor" que encabeza y da título a mi entrada de hoy y que rescaté de entre las páginas de una vieje antología de León Felipe en la habían subrayado estos versos:
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- "Toda la luz de la tierra
- la verá un día el hombre
- por la ventana de una lágrima..."
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Toda la luz de la tierra la hemos recibido nosotros a través de los ojos de mi madre. Ella nos cantó y con ella cantamos cientos de canciones, nos leyó y de ella nos viene la afición a la lectura, por lo menos un cuento antes de dormir. Nos dibujó las ilusiones que anhelabamos y nunca, ni en los peores momentos de nuestra vida las perdimos, y también aprendimos a dibujarlas cuando escaseaban en nuestras almas, que hubo tiempos para todo en la viña que nos tocó vendimiar.
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Papel, lápices de colores y tijeras, y cinco cabezas inclinadas alrededor de mamá. Y es que si ella dibujaba, a los 2 minutos nos tenía a todos dibujando, si escribía nos entraban de golpe las ganas de escribir, si leía lo hacía en alta voz y conseguía una batería de preguntas en cada punto y aparte de nuestra curiosidad siempre alerta...
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Deberíamos haber guardado algunos de nuestros primeros ejercicios de redacción. Recuerdo a carcajadas uno de mi hermano Pepe en primer curso de Bachillerato y que le valió un libro de cuentos como premio. Mi hermano acompañaba todos los días a su profesora hasta la parada del autobús al salir de clase, y siempre creímos que dicha galantería tuvo mucho que ver con aquel galardón. Siempre fue muy educado y amable, sobre todo con las señoras. Lo es con nosotras, sus hermanas, sus hijas y sobrinas todavía, porque la buena educación es para siempre si el sembrador es bueno y la tierra agradecida.
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Hasta aquí la historia de una monja de papel y un poco de mi historia. Espero que os haya resultado entretenida. A mí el encuentro con el pasado, aunque sea a lápiz, me parece siempre entrañable, claro está.
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10/7/09

La despedida

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Me horripilan las despedidas, los pañuelos que dicen adios, los barcos y los trenes cuando parten hacia donde sea y separarme de las personas y las cosas que quiero. Por lo tanto, porque creo que a mis años y con mis pulmones llenos de humo que resisten por llevar la contraria a los médicos, porque un buen bagaje de recuerdos sustentan mi vida y todavía unos ojos cansados de haber visto la tierra que no cambia, iluminan las cosas que sin cambiar merecen la pena. Porque en los últimos tiempos ya he tenido mi ración de despedidas, que han sido dolorosas, necesito una tregua. Dejadme pués atrapar las imágenes que quiero guardar en el almario, decidir de quien y cuando despedirme si es que hablamos de hacerlo definitivamente, continuar así, frente al sol que se va para volver mañana y para que fotografiemos algunos contraluces de espectáculo, emocionarme porque algunas fotografías que me gustaron enteras ahora son solo una mitad, abrir mis brazos y mi casa a la gente que me gusta, a la buena gente. Reirme cuando se me acerca la dicha o entristecerme cuando me cercan las penas. Dejadme, al fin, salir al paso a ese tejemaneje de DESPEDIDAS que inundan estos días el ciberespacio por el que me muevo. El uno me gustó y también el otro, pero hubo otras cosas que me gustaron más y espero que siga habiéndolas. De momento basta de DESPEDIDAS. Pensad que yo tengo ya guardadas en el puño, las fichas con las que componer , en el scrable gigante de la vida, la palabra ADIOS.

9/7/09

Días de julio

Super guay las fotos de estos días. Cristina las ha colgado en facebook. Super-mega-guay, los atardeceres desde mi casa que debieran figurar en una antología de crepúsculos, y estupendo el invitado que es en realidad amigo, porque a mi casa sólo vienen personas con las que nos une cariño y amistad. La mejor anécdota un calcetín blando y otro marino tomando el sol. Lo peor la garganta de Cris que se cobró el tributo del agua helada de las cascadas de Mougás. Quiero dejarlo aquí consignado para que no se nos olviden ni la felicidad ni la belleza.

Chity.

5/7/09



































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Me pedís palabras que consuelen,

palabras que confirmen

vuestras ansias profundas,

y os libren

de angustias permanentes.

Pero yo ya no tengo

palabras de ese género.

Aceptad mi silencio: lo mejor de mí.

Huid del soplo que pronuncia,

en mi boca,

la amarga condición de lo humano.

Y, entretanto,

dejadme contemplar el vuelo de la ropa

tendida en las ventanas.


Chantal Maillard (1951)

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26/6/09

Mi vida sobre el mapa

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Para el camino, estelas en la mar, me llevo solamente un equipaje de recuerdos de vida. Ellos serán mi brújula, mi rosa de los vientos y mi estrella polar. Yo, que no supe nunca geografía, ¡para qué quiero más aparataje! El atlas me sirvió para soñar países, navegar por sus ríos con un dedo: Francia era rosa. París, un punto negro en la orilla del Sena. Roma Audrey Hepburn en las escaleras de la Plaza de España y el Arno un río donde César Borgia soñaba con Florencia. Berlín era la guerra. En Viena, todavía corría azul el Danubio y una emperatriz anoréxica lloraba porque no quería ser emperatriz ni bailar el vals. Suiza daba las horas en un reloj de cuco. Brujas era de encaje y chocolate. Holanda un campo lleno de tulipanes de colores amenazados por el mar.
Más al norte hacía frío y yo iba dibujando esquimales con gorros de piel en sus casas de hielo. ¡Y Grecia!, arenas blancas, mármol contra el azul, Odiseo buscando su camino hacia Itaca! Tras el "telón de acero", el Volga y Los Urales recorrían un mundo que en España nos estaba prohibido. (Contaban en voz baja la leyenda de unos niños robados... Del oro de Moscú..)

Todo este revoltijo que aprendí sobre el mapa, me acompañará ahora,no sé hacia qué horizonte, por ese mar que quiero, yo tambien, navegar.

Chity Taboada Pardo

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23/6/09

No saber nada

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"Mi corazón, el circo más pequeño",
dice Gonzalo Escarpa, ese poeta,
que hace de Malasaña
un barrio luminoso con sus versos,
un lugar habitado
por pieles que no gustan de la monotonía
y llenan de color
las plazas,
las aceras
y los supermercados.
Y llenan de dolor
los oscuros rincones
de pisos compartidos,
de colchones de rayas
y limpieza dudosa.

Si pasas por el barrio alguna vez,
si en otros ojos ves extrañeza y nostalgia,
si escuchas otro acento,
palabras que no entiendes,
y eres capaz de articular un ¡Buenas!,
dentro de una sonrisa
que vaya de una oreja a la otra oreja,
sabrán que eres uno de los suyos,
un colega.
Y no importa
el color de tu piel.

Chity Taboada Pardo
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17/6/09

Algunos otros versos

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Por la mañana footing en la orilla,
dos horas de gimnasio por lo menos
y tres o cuatro largos de piscina...
¡Adios melancolía! ¡Adiós tristeza!
No hay pena que resista
a semejante "tute".
Baila, fuma, sonríe y no consientas
que quieran asomarse al fondo de tus ojos.
No vaya a ser que en ellos
se encuentre aún la luz de aquel crepúsculo.

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Chity Taboada Pardo.
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11/6/09

Versos y más versos

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"PARA NO HABLAR DE TI"
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Digo que hace mal tiempo.
Que llueve y hace aire y hace frío.
Que chapoteo en los charcos
con unas katiuscas amarillas,
como cuando era niña.



Digo que se han mojado
los capullos que abrió la primavera,
que he leído algún libro de poesía
y que escribí estos versos ya cayendo la tarde.


Que he salido al jardín.
Que he tomado café con las amigas.
Que el domingo fuí al cine
y que no duermo bien algunas noches.
¡Cómo si dormir bien fuera corriente!


Digo que pasan barcos y que dejan
surcos de espuma sobre el mar que amo,
que quisiera un estanque con peces de colores
y que crece
poco a poco un abeto azul en el jardín.


Cuento la periferia de mi vida
y espero en el regazo
del tiempo que no cesa,
que la vida me ofrezca una sorpresa.


Escribo lo que sueño,
lo que a veces sucede,
lo que quisiera yo que hubiese sucedido,
lo que me pone triste,
lo que me hace feliz.


Cuento todos los cuentos
y tan solo
"para no hablar de tí".
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Chity Taboada Pardo
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Nota.- "Para no hablar de tí" es el título de una poesía de Nano López Moure, y da la casualidad de que es una de las que más me gusta de entre las suyas. Y es que algunas veces el subsconciente te traiciona, como a mí en este caso, y escribí este verso sin recordarlo aunque estoy segura de que fue porque el suyo se me quedó en el disco duro y salió sin querer cuando a mi me hizo falta. Nano, espero que me perdones y que con esta salvedad que aquí hago me permitas utilizarlo. Gracias. ¿Ves cómo y cuánto me gustan tus poesías que las hago mías en cuanto puedo? ¡SOY UN PELIGRO!
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Un verso muy breve

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Como la mariposa,
tan breve como el día.
Como la rosa
que se deshace entre la lluvia.
Como estos versos
escritos sobre el agua
o en la cuartilla blanca del olvido.
Así eres tú en mi vida,
apenas entrevisto entre las rejas
de un tiempo que pasó.

Chity Taboada Pardo.
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10/6/09

Un jersey intemporal

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- 40 de Mayo. Me he puesto el jersey azul marino abrigadito sobre la camisa, y he notado con pena que empiezan a clarearle los codos. La verdad, no es que la crisis me azote hasta el punto de no poder salir a mercar otro, pero no me gusta desprenderme de las cosas que amo, aunque como en este caso, parezcan fácilmente sustituibles.

Raramente ha faltado en mi armario un jersey marino y todos se me han ido quedando viejos y viejos me los sigo poniendo para capear el temporal de la tristeza, o de la lluvia y el frío a destiempo.

Hay prendas que además de abrigar el cuerpo, te acompañan y mantienen calentito el corazón.

Si yo tuviera el barco que no tengo, si me atreviese a navegar sin rumbo ya que mi brújula ha tiempo ya que enloqueció, además de algunos libros leídos y disfrutados, además de una rosa de los vientos tatuada en la palma de la mano, además de un ancla por si necesitara refugio en algún puerto, además del avituallamiento imprescindible para no morir de inanición, me llevaría, junto con los recuerdos de cuanto he amado (sobrecarga, seguro), un jersey marino ya gastado y algún mapa de rutas imposibles. Y también un cuaderno de bitácora para contar en él que ya he dejado atrás la isla del tesoro, que no espero encontrar ni sirenas ni cíclopes,tan solo aguas turquesas y playas no pisadas más que por el viento, con algunas palmeras de brisas y de sal.

Y cuando al crepúsculo refresque y quiera contemplarlo desde la cubierta de ese barco soñado, me echaré sobre los hombros ya cargados con tanta vida, ese jersey azul marino y viejo que no me olvidé en tierra y que lleva conmigo, en distintas versiones parecidas, desde cuando era niña y todavía no precisaba abrigo el corazón.

Chity Taboada Pardo
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9/6/09

Poco que decir

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Es curioso como a veces la belleza se enreda en la monotonía de una mañana gris lo mismo que una rama de bugambillas se enrosca en los barrotes grises de la terraza y la ilumina con su calidez. El resto del paisaje colgado de las ramas de los árboles, está limpio y brillante a causa de la lluvia caída hace unas horas. Una naranja exhibe su redondez única en un jardín hecho para las flores. Yo leo de nuevo a Proust y se nota, aunque confieso que procuro esta vez saltarme los paseos por "la parte de Guermantes", porque hay demasiados príncipes y marquesas caminando por ellos y son ceremoniosos y aburridos.

Yo prefiero el mar a los jardines. Y entre todos, prefiero los jardines que se asoman al mar y ven pasar los barcos, rizarse las olas y caer el sol, cuando hay sol y es la hora del crepúsculo.

Pero hoy, pese a la bugambilla roja y a la redondísima naranja, hace frío en mi jardín y son grises el mar y la mañana. También mi corazón que se aburre y empieza a odiar a Marcel Proust.
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3/6/09

Lecturas

Acabo de leer UN ARMARIO LLENO DE SOMBRA, del poeta asturiano leonés Antonio Gamoneda, enamorado siempre de la luz. También la luz es omnipresente en este libro, en el que tira de un hilo hallado al fondo del armario de su madre, y poco a poco va devanando los primeros años de una niñez difícil, llena de frío y de ignorancia de la que el poeta ascendiendo por la escala del esfuerzo y de la voluntad, pudo y quiso salir a flote y darnos esos versos mil veces leídos:

"Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y la lluvia"... Larguísimo verso de un poema que comienza: "Aún", y que como todos los suyos está lleno de luz, pese al hilo que salió de aquel armario lleno de sombras de su infancia.

Todavía algunos versos más...

"Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible".

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27/5/09

Errores en la página

No sé si podré solucionar este error en mi Blog. Si no lo hiciera tendré que agenciarme otro para seguir escribiendo y os lo haré saber. De momento ya llevo perdidos dos posts y estoy bastante fastidiada. Para empezar,no me da los iconos de subir fotos o vídeos. Supongo que se habrá ocultado esa barra.

19/5/09

Por Mario Benedetti

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Táctica y estrategia.
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Mi táctica es
mirarte,
aprenderte como sos,
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte.
Construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo.
no sé cómo ni sé
con qué pretexto,
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio,
más profunda y más
simple.
mi estrategia es
que un día cualquiera,
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
**
Mario Benedetti
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Un comentario para un libro de poemas

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Es hermoso el paseo con sus mástiles blancos,
sus palmeras manchadas de indolencia y salitre,
esta forma discreta de morir junto al mar.

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(Versos que forman parte del poema que abre el libro El peso de los puentes , de Javier Cánaves y que son parejos en belleza al Paseo Marítimo de Palma de Mallorca al que se refieren).

Lo mismo que una alegría grande o un gran dolor, necesitan de perspectiva para ser contados, también la conmoción que causa la belleza precisa que el tiempo limite sus contornos y modere el entusiasmo inicial si es que debe moderarse. Por eso estos días, este tiempo, leyendo de corrido y releyendo más despacio, y volviendo sobre algunos versos al azar para disfrutarlos en silencio y para constatar ante mi misma , una y otra vez, la cierta belleza que hay en los versos de Javier Cánaves.

En mi vida he leido de todo y desordenadamente. Prosa , poesía, anuncios de neón, malo, bueno y regular, adecuado e inadecuado; he leído cuanto llegó a mis manos y confieso que hubo algunas cosas que inmerecidamente se cayeron de ellas cuantas veces intenté su lectura. Por eso si hablo de pintura, o de música o de literatura o de cine, del arte en general, ya solo digo me gusta-no me gusta ¡Qué sé yo de bondades ó de maldades!

Pero es cierto que apenas iniciando El peso de los puentes, yo ya sabía que la poesía que escondían sus páginas era un puñado de versos armoniosos, con cadencia, con ritmo y con medida, como una partitura de música bien escrita. Y eran también versos con unas gotas de amargura... Y es que la vida está hecha de luces y de sombras. Y de sensaciones y sentimientos que un día fueron guardados en un cajón y otro día salieron para iluminar con su luz y su dolor antiguos la ficción. Que eso es, por encima de todo, la literatura.
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17/5/09

Pequeña y pequeñina


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Sin mucho que decir. Sólo esta vista del Tormes, en el que ya hemos comprobado hasta la saciedad que no hay gaviotas, pero que es un buen fondo para la imagen de estas dos personitas (mi hija Cris, mi nieta Daniela) tan queridas.
A Dani la tengo cerca. El viernes estuvimos en Samil tomando chocolate con churros. Hacía un frío de mil demonios. Se acercó antes de entrar en la cafetería al borde del paseo. ¡Voy a ver el mar!, dijo. Y el mar se esponjó presumido en siete o setecientas olas para ella.
Cris continúa agobiada en Salamanca preparando exámenes que quizá sean los últimos de su carrera de Derecho. Como todos los años a estas alturas solo existe durante algún ratito de teléfono cada día. Pero está bien. Y le queda ya muy poco tiempo de encierro y de distancia.
Tenemos muchas cosas que decirnos y sobre todo, muchos abrazos que darnos. Y también le guardamos alguna sorpresa. Se la merece porque es, ha sido siempre, "una muchacha excelente". Una buena persona. Una hija estupenda. Ella también se asomará al borde de todos los paseos para ver el mar y el mar la premiará con un caleidoscopio de paisajes y colores. Dirá: ¡Hay gaviotas, mamá!! Y yo me reiré: Sí, cariño mío. Hay gaviotas para tí.
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