
17/5/09
Pequeña y pequeñina

12/5/09
El fulgor de la poesía

No fué fácil que este libro llegase hasta mí, pese a las ayudas e informaciones que tuve de donde acudir para encontrarlo con más presteza, pero aquí está por fin y detrás vienen ya los dos que le anteceden ya que acabo de enterarme de que junto con Al sur de todo mapa y Al fin has conseguido que odie el blues, éste es el último de una trilogía. Desde luego que no voy a esperar a que lleguen los dos que faltan. Ya ataqué los primeros poemas, me salté algunos y me detuve para poner aquí algunos versos que no sé si son de los mejores, no me ha dado tiempo a saberlo todavía, pero sí que son muy bellos:
Es tiempo de guardar lo que perdimos.
Esta lámpara azul que nos alumbra
como lluvia en el puerto que dejamos atrás.
algún día será nuestra patria pequeña,
el sur que perseguíamos cuando el sur era nuestro,
ese nombre secreto que diremos a solas.
Es tiempo de guardar lo que se ha ido.
Para llegar aquí, en mi recorrido por diferentes librerías he ido rellenando huecos en mi biblioteca, porque siempre sucumbo a las tentaciones de una cubierta sugerente, un título apetecible o un autor que me gusta... Y eso que siempre pienso en llevarme conmigo la lista de lecturas de Víctor Balcells y no mirar ningún otro libro que no esté en ella, pero nunca lo hago. Bueno, estoy contenta con mi libro de Javier Cánaves, y también con que, sin que yo lo supiera, me haya acompañado en mi paseo por la playa de Patos.
Javier, llevaré tus versos el próximo día y los leeré cerca del mar en ese arenal que ahora ya conoces, para agradecer tus palabras y tu compañía.
¡Me encantará tu poesía! ¡Estoy segura!
Chity Taboada
10/5/09
Paseo por la playa

8/5/09
Un paseo por el recuerdo
que no fueron en absoluto como nuestra memoria nos las trae al presente; el tiempo al transcurrir no desdibuja los recuerdos, pero los redibuja. Y casi siempre los mejora. Algo así nos enseñaba también nuestro profesor de filosofía de 6º de bachillerato: "La memoria utiliza sus mecanismos para olvidar el tiempo del dolor; las cosas que nos sucedieron y que no fueron agradables. Todo se suaviza, aunque no se olvide. Así la adolescencia, esa edad cruel en la que tanto sufrimos, es la etapa de nuestra vida de la que guardamos menos recuerdos". No es cierto que los 14 y los 15 años fueran maravilosos. (¡Bendito D. Rafael Capilla Díaz de López díaz, dónde quiera que estés! ¡Qué magnífico maestro y cuanto aprendí con èl y de él!).
Uno se cree
que las mató el tiempo y la ausencia...
Así empieza la canción de Serrat que habla de "las pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas" pero que ya él y todos sabemos que ni el tiempo fue solo de rosas ni eran las cosas tan pequeñas. Y aunque las conservamos en el recuerdo, la vida al pasar, les ha limado muchas de sus aristas.
La crónica del concierto de aquella noche, al que fui con mi hermano pequeño y querido y con su mujer, también muy querida; ó sea, con Alberto y Marta, nada tiene que ver con lo escrito hoy aquí. Era otra que no sé por qué derivó en estas líneas. No ha pasado mucho tiempo, pero sí muchas cosas en estos días y con ellas la pérdida de lo anteriormente escrito. Tal vez lo recupere en el cuaderno azul que no es azul y que tú hermaniño, me regalaste para guardar palabras y recuerdos. Quizá algún día ese cuaderno vuelva a tí y te encuentres en él la historia de aquella noche en la que con vosotros, aplaudí cada una de las canciones tantas veces tarareadas de Joan Manuel Serrat.
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4/5/09
Cuando todo era un sueño
cuando no había nacido,
cuando todo era un sueño."
*
Porque solo fue un sueño
te lo cuento.
Yo estaba no sé donde
y olía a incienso.
Me acompañaba alguien
y aún así,
sabía que vendrías
a mi encuentro.
Apareciste al fin,
no me miraste,
eso bien lo recuerdo.
¡Para qué, si me sabes de memoria!
¡Para qué, si en las manos
tengo solo diez dedos!
¡... Para qué, si contigo te llevaste
mis últimos secretos!
Digo que apareciste
y que no me miraste.
Porque solo era un sueño.
Y dos liliputienses se sentaron contigo
disfrazados de niños
titiriteros.
Tú y yo íbamos vestidos de tristeza
a la luz de unas velas
que quemaban incienso.
Pedimos unos vasos,
los llenamos de lágrimas
y unas gotas
de zumo de limón
y brindamos con ellos.
Y tú y yo sin mirarnos.
¡Qué vacío estaba el corazón!
¡Ya dije que fue un sueño!
Te fuiste acompañado
de los liliputienses
disfrazados de niños
volatineros,
que daban volteretas
sin humor y sin gracia...
¡Yo no podía creerlo!
Pero supe enseguida
que era mentira todo.
Que todo era soñando.
Que tú nunca te irías.
Por eso te lo cuento...
*
*
1/5/09
Fin de un Amor
FIN DE UN AMOR
No sé si es que cumplió ya su destino,
Aún le miro subir, de donde vino,
No me resigno a dar la despedida
No es culminación lo que lamento.
Manuel Altolaguirre
27/4/09
Doblar en vuestras almas la Alegría,
La Bondad, la Paciencia, la Generosidad,
La Inteligencia abierta que pretende utopías,
El Amor al principio, y el Amor al final.
Que tengais por costumbre la Belleza.
Que ni loco ni ciego sea el Amor.
Que el Esfuerzo no emprenda vanas metas.
Que la Felicidad os meza el corazón.
Que cuando camineis la senda de la Vida,
En medio del cansancio os alcance el azul,
Y cuando se me apaguen los ojos algún día,
Más que todo dejaros, si acaso fueron mías,
La Claridad. La Luz.
Silencios
No sé como se puede apreciar la vida si no la dejamos pasar en silencio para ver de que color es. ¿A qué suena la vida? ¿Qué compases, qué ritmos dictan su melodía? ¡Cómo descansar de vivir sin morirte, si no fuera por el silencio!
Pero hoy el silencio ha sido por el fracaso de la esperanza. Porque hicimos el esfuerzo de esperar por la vida de alguien a quien quisimos: que nuestra esperanza fuese capaz de sostener su fuerza y su aliento.
Y no lo conseguimos. Y estamos cansados. Y en silencio, para recordar.
*
Chity.
16/4/09
Mariposas blancas
*
El esfuerzo de nacer, el de morir, no nace del deseo. Ni nacer ni morir son actos libres o elegidos. Ni siquiera los suicidas eligen la muerte sino por un acto involuntario de tristeza extrema que hace que la vida se les vuelva insufrible. Tampoco, pese a lo que opinen algunos bienpensados, parece que seamos dueños de nuestro destino. Nos enamoramos inopinadamente de seres que casi nunca dan el tipo que considerábamos como ideal; enfermamos presas de virus que revolotean a nuestro alrededor y que nos atacan, bichos oportunistas al fin y al cabo, cuando nuestras defensas están bajas. Si la vida empezó en una bacteria, suele terminarse por una bacteria y faltan años de historia y de estudio de la biología y de la astrofísica para ser capaces de entender como funciona el cerebro, y por qué estamos en el universo.
Ricardo Piglia vió un día una mariposa blanca inmóvil sobre la nieve. Sin relieve ni contornos, no se dió cuenta de lo que veía hasta que recuperó esa imagen en un sueño. Entonces la mariposa se hizo real y Piglia pudo contarnos su belleza en uno de sus libros. Soñándola, hubiese podido hacerla volar y salvarla así del frío y de la muerte, pero el escritor no fue capaz de soñar la vida para la mariposa. Ni siquiera para eso fue libre si bien la fijó para siempre, quieta e inmaculada, entre las líneas de una novela.
Tal vez nosotros no seamos más que el sueño de otro que tampoco sabe porque nos sueña, que no puede salvarnos de la vida ni de la enfermedad ni de la muerte, pero que si somos lo bastante hermosos (y esto es subjetivo), nos recuerda durante un tiempo y nos hace protagonistas de una historia que ni siquiera dura la eternidad. Como la mariposa de Ricardo Piglia somos blancos sobre la nieve, y sólo por casualidad nuestro soñador nos hace algunas veces levantar el vuelo.
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8/4/09
Sobre la pérdida
*
Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío.Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos. Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.
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* Jorge Luis Borges.
*
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Durante un tiempo quizá tenga este blog un poco abandonado, pero porque no lo sea de todo, escribiré algunas cosas que me gusten y que no me roben demasiado tiempo. Lo que antecede, es una cita al inicio de la biografía que de los Goytisolo escribió en 1999 Miguel Dalmau, libro editado por Anagrama. Como he vuelto a re-leerlo y ha vuelto a gustarme, aquí la dejo aunque al rescribirla me dí cuenta de que no era la más adecuada para este momento de mi vida tan poco optimista. Pese a ello héla aquí, ya sin remedio. Aunque sea solo por el empleo del verbo plañir, ya casi un arcaísmo en la literatura española de los últimos tiempos. ¡Que os guste!
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28/3/09
Impresiones
y estoy alegre, alegre, de que no sea cierto"
27/3/09
Algunos versos
"Catorce versos dicen que es soneto"
12/3/09
Desde mi casa

Andan los días persiguiéndose pero ya nunca iguales; está el invierno perdiendo el equilibrio en el filo que lo separa de la primavera. Aún se deja notar, como hoy, que parece cuando miras el mar, cuando lo escuchas, que algún glaciar de millones de años y millones de metros cúbicos de hielo, se ha fundido y ha hecho crecer los mares desde la Antártida. Las olas, aquí enfrente, rebasan las orillas, se estrellas cntra el muro de rocas... Juegan...
Sí. Andan los días persiguiéndose pero todavía ayer el sol abrigó con su calidez los recien estrenados nidos; tocó con los nudillos mis rosales para advertirles que está llegando el tiempo de dar flores; sonrió a las camelias, ¡qué guapas todavía! Las blancas, muy delicadas, nievan continuamente sus hojas sobre la hierba; las rojas, también muy bonitas, me saludan en este momento desde un arbol que alcanza con sus ramas las barandillas del balcón. Como las mariposas, las camelias duran lo que un suspiro de la vida y se van, hasta el siguiente invierno, cuando aparecen las primeras rosas. Y no es porque se envidien, sólo se suceden.
Los pájaros aprovechan que ha escampado un momento para buscar lombrices en la tierra mojada y Runa, la perrilla de Cris, se vuelve loca por salir a espantarlos; ella, a eso, le llama jugar.
Yo me he vuelto a poner el jersey abrigado que quizá mañana no necesite y que pasado mañana precisaré otra vez. Ya digo: los días se persiguen pero nunca iguales como los de Neruda. Los de Neruda, rodando por su poesía son iguales para siempre jamás. Estos míos en mi jardín son más bien proustianos. Ruedan por el recuerdo perdido como en Combray, "por el camino de Swann", de jardín en jardín, de soles a nostalgias, de infancias perdidas a tiempo recobrado. Nadie como Proust para recobrar el tiempo de ayer. El tiempo perdido.
Para mis hijos
7/3/09
Gaviotas

Gaviotas...
Son tan bonitas que parecen pintadas
contra el gris del asfalto,
contra el gris de la tarde
tan mojada de lluvia.
Gaviotas,
me miran a través del cristal
y yo las miro,
y ellas y yo añoramos el verano,
cuando nos saludamos en la playa.
Gaviotas:
Parecen de mentira,
con el pico de plástico amarillo.
Les digo adios
agitando mi mano enguantada
de gris.
Como la tarde.
Chity.

