12/5/09

El fulgor de la poesía





No fué fácil que este libro llegase hasta mí, pese a las ayudas e informaciones que tuve de donde acudir para encontrarlo con más presteza, pero aquí está por fin y detrás vienen ya los dos que le anteceden ya que acabo de enterarme de que junto con Al sur de todo mapa y Al fin has conseguido que odie el blues, éste es el último de una trilogía. Desde luego que no voy a esperar a que lleguen los dos que faltan. Ya ataqué los primeros poemas, me salté algunos y me detuve para poner aquí algunos versos que no sé si son de los mejores, no me ha dado tiempo a saberlo todavía, pero sí que son muy bellos:


Es tiempo de guardar lo que perdimos.


Esta lámpara azul que nos alumbra

como lluvia en el puerto que dejamos atrás.

algún día será nuestra patria pequeña,

el sur que perseguíamos cuando el sur era nuestro,

ese nombre secreto que diremos a solas.


Es tiempo de guardar lo que se ha ido.



Para llegar aquí, en mi recorrido por diferentes librerías he ido rellenando huecos en mi biblioteca, porque siempre sucumbo a las tentaciones de una cubierta sugerente, un título apetecible o un autor que me gusta... Y eso que siempre pienso en llevarme conmigo la lista de lecturas de Víctor Balcells y no mirar ningún otro libro que no esté en ella, pero nunca lo hago. Bueno, estoy contenta con mi libro de Javier Cánaves, y también con que, sin que yo lo supiera, me haya acompañado en mi paseo por la playa de Patos.


Javier, llevaré tus versos el próximo día y los leeré cerca del mar en ese arenal que ahora ya conoces, para agradecer tus palabras y tu compañía.


¡Me encantará tu poesía! ¡Estoy segura!


Chity Taboada



10/5/09

Paseo por la playa




Yo no sé si en alguna otra ocasión habré escrito algo con el mismo título. No puedo recordar esas bobadas cuando me levanto y salgo a la terraza y me encuentro de sopetón con una mañana estupenda, las olas estirandose perezosas en lineas de espuma a lo largo de la playa y el sol calentando con suavidad que augura un mediodía tórrido. Así que no quise perder tiempo y poniéndome una camiseta y un pantalón pesquero bajé rauda a darme un paseo por la orilla del mar.


Mientras caminaba pensando en mil cosas sin importancia que son las que uno debe pensar cuando pasea para que nada turbe lo agradable que resulta ese rato, me acordé divertida de las "fanequeras azules" propiedad (intelectual) de uno de los poetas de Salamanca que bien poetizan, y que yo no uso porque no ando trepando por las rocas como cuando era niña y porque me gusta sentir el roce de la arena bajo los piés y no me molestan los cantos rodados ni los restos mínimos de conchas que alfombran a trechos la playa en marea baja.


Cuando empecé este blog hablé de la intemperie en que uno ha de enfrentarse a lo que le traiga la vida. Pués así es también lo de pasear por la playa: a la intemperie, sin fanequeras azules ni ninguna otra protección que impida sentir el mar acariciarnos los tobillos y tragarnos las maldiciones que se ha ganado el cangrejito que nos muerde la planta del pié. Estamos en su terreno y se defiende y hace bien.


Terminó el paseo y fue bonito. El mar es un paisaje tan cambiante que pasa en un instante de la soledad a estar lleno de barcos de vela. El mar no es nada fiel a su imagen, le basta con ser siempre hermoso y eso lo consigue a pesar de las veces que los hombres intentamos emborronar su belleza.


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8/5/09

Un paseo por el recuerdo

Hace unas noches, Serrat le puso música al olvido y cuantos habíamos ido a escuchar canciones que estrenó cuando con él fuimos más jóvenes, nos dispusimos a dar un paseo por la nostalgia desde las notas de la primera melodía. Pero pensándolo mejor, fue un paseo por el recuerdo ya que es difícil sentir nostalgia de un tiempo ominoso en el que la falta de libertad y el crimen se dieron la mano, por mucho que quiera iluminarlo la sonrisa de nuestra juventud perdida. Perdida, no malgastada. La mía estoy segura de no haberla gastado en vano. Y conozco a otros tantos que tampoco lo hicieron. Aunque vete a saber si el pasado fue tal como lo recordamos. Dice Javier Cercas en Anatomía de un instante que juramos haber vivido cosas
que no fueron en absoluto como nuestra memoria nos las trae al presente; el tiempo al transcurrir no desdibuja los recuerdos, pero los redibuja. Y casi siempre los mejora. Algo así nos enseñaba también nuestro profesor de filosofía de 6º de bachillerato: "La memoria utiliza sus mecanismos para olvidar el tiempo del dolor; las cosas que nos sucedieron y que no fueron agradables. Todo se suaviza, aunque no se olvide. Así la adolescencia, esa edad cruel en la que tanto sufrimos, es la etapa de nuestra vida de la que guardamos menos recuerdos". No es cierto que los 14 y los 15 años fueran maravilosos. (¡Bendito D. Rafael Capilla Díaz de López díaz, dónde quiera que estés! ¡Qué magnífico maestro y cuanto aprendí con èl y de él!).

Uno se cree
que las mató el tiempo y la ausencia...

Así empieza la canción de Serrat que habla de "las pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas" pero que ya él y todos sabemos que ni el tiempo fue solo de rosas ni eran las cosas tan pequeñas. Y aunque las conservamos en el recuerdo, la vida al pasar, les ha limado muchas de sus aristas.

La crónica del concierto de aquella noche, al que fui con mi hermano pequeño y querido y con su mujer, también muy querida; ó sea, con Alberto y Marta, nada tiene que ver con lo escrito hoy aquí. Era otra que no sé por qué derivó en estas líneas. No ha pasado mucho tiempo, pero sí muchas cosas en estos días y con ellas la pérdida de lo anteriormente escrito. Tal vez lo recupere en el cuaderno azul que no es azul y que tú hermaniño, me regalaste para guardar palabras y recuerdos. Quizá algún día ese cuaderno vuelva a tí y te encuentres en él la historia de aquella noche en la que con vosotros, aplaudí cada una de las canciones tantas veces tarareadas de Joan Manuel Serrat.


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4/5/09

Cuando todo era un sueño

"Hacia mil novecientos,
cuando no había nacido,
cuando todo era un sueño."


*
Porque solo fue un sueño
te lo cuento.
Yo estaba no sé donde
y olía a incienso.
Me acompañaba alguien
y aún así,
sabía que vendrías
a mi encuentro.

Apareciste al fin,
no me miraste,
eso bien lo recuerdo.
¡Para qué, si me sabes de memoria!
¡Para qué, si en las manos
tengo solo diez dedos!
¡... Para qué, si contigo te llevaste
mis últimos secretos!

Digo que apareciste
y que no me miraste.
Porque solo era un sueño.
Y dos liliputienses se sentaron contigo
disfrazados de niños
titiriteros.
Tú y yo íbamos vestidos de tristeza
a la luz de unas velas
que quemaban incienso.

Pedimos unos vasos,
los llenamos de lágrimas
y unas gotas
de zumo de limón
y brindamos con ellos.
Y tú y yo sin mirarnos.
¡Qué vacío estaba el corazón!
¡Ya dije que fue un sueño!

Te fuiste acompañado
de los liliputienses
disfrazados de niños
volatineros,
que daban volteretas
sin humor y sin gracia...
¡Yo no podía creerlo!

Pero supe enseguida
que era mentira todo.
Que todo era soñando.
Que tú nunca te irías.
Por eso te lo cuento...
*
*

1/5/09

Fin de un Amor

Este poema de Manuel Altolaguirre, que lleva el nombre de su libro FIN DE UN AMOR, ha sido en otro tiempo muy importante para mí, y siempre me ha gustado, aún después de pasado aquel tiempo. Hoy lo he encontrado por casualidad y os lo dejo para que lo disfruteis. O no, que también es posible.

FIN DE UN AMOR
No sé si es que cumplió ya su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.
Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascensión. Tal ha quedado
estático un amor tan peregrino.
No me resigno a dar la despedida
a tan altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.
No es culminación lo que lamento.
Su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.

Manuel Altolaguirre

27/4/09

PARA MIS HIJOS

Doblar en vuestras almas la Alegría,
La Bondad, la Paciencia, la Generosidad,
La Inteligencia abierta que pretende utopías,
El Amor al principio, y el Amor al final.
Que tengais por costumbre la Belleza.
Que ni loco ni ciego sea el Amor.
Que el Esfuerzo no emprenda vanas metas.
Que la Felicidad os meza el corazón.
Que cuando camineis la senda de la Vida,
En medio del cansancio os alcance el azul,
Y cuando se me apaguen los ojos algún día,
Más que todo dejaros, si acaso fueron mías,
La Claridad. La Luz.
16/Nov/2004

Silencios

Me gusta el silencio y lo necesito dentro de mis días para ensimismarme algún rato y ver como me va yendo la vida. O para mirar el mar. O para contemplar un árbol, que cada vez me parecen más bonitos los árboles. O para no pensar en nada, que dejar las neuronas en reposo es algunas veces, paradójicamente, un buen ejercicio.

No sé como se puede apreciar la vida si no la dejamos pasar en silencio para ver de que color es. ¿A qué suena la vida? ¿Qué compases, qué ritmos dictan su melodía? ¡Cómo descansar de vivir sin morirte, si no fuera por el silencio!

Pero hoy el silencio ha sido por el fracaso de la esperanza. Porque hicimos el esfuerzo de esperar por la vida de alguien a quien quisimos: que nuestra esperanza fuese capaz de sostener su fuerza y su aliento.

Y no lo conseguimos. Y estamos cansados. Y en silencio, para recordar.
*
Chity.

16/4/09

Mariposas blancas


*
El esfuerzo de nacer, el de morir, no nace del deseo. Ni nacer ni morir son actos libres o elegidos. Ni siquiera los suicidas eligen la muerte sino por un acto involuntario de tristeza extrema que hace que la vida se les vuelva insufrible. Tampoco, pese a lo que opinen algunos bienpensados, parece que seamos dueños de nuestro destino. Nos enamoramos inopinadamente de seres que casi nunca dan el tipo que considerábamos como ideal; enfermamos presas de virus que revolotean a nuestro alrededor y que nos atacan, bichos oportunistas al fin y al cabo, cuando nuestras defensas están bajas. Si la vida empezó en una bacteria, suele terminarse por una bacteria y faltan años de historia y de estudio de la biología y de la astrofísica para ser capaces de entender como funciona el cerebro, y por qué estamos en el universo.

Ricardo Piglia vió un día una mariposa blanca inmóvil sobre la nieve. Sin relieve ni contornos, no se dió cuenta de lo que veía hasta que recuperó esa imagen en un sueño. Entonces la mariposa se hizo real y Piglia pudo contarnos su belleza en uno de sus libros. Soñándola, hubiese podido hacerla volar y salvarla así del frío y de la muerte, pero el escritor no fue capaz de soñar la vida para la mariposa. Ni siquiera para eso fue libre si bien la fijó para siempre, quieta e inmaculada, entre las líneas de una novela.

Tal vez nosotros no seamos más que el sueño de otro que tampoco sabe porque nos sueña, que no puede salvarnos de la vida ni de la enfermedad ni de la muerte, pero que si somos lo bastante hermosos (y esto es subjetivo), nos recuerda durante un tiempo y nos hace protagonistas de una historia que ni siquiera dura la eternidad. Como la mariposa de Ricardo Piglia somos blancos sobre la nieve, y sólo por casualidad nuestro soñador nos hace algunas veces levantar el vuelo.

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8/4/09

Sobre la pérdida

*
*
Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío.Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos. Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.
*
* Jorge Luis Borges.
*
*
Durante un tiempo quizá tenga este blog un poco abandonado, pero porque no lo sea de todo, escribiré algunas cosas que me gusten y que no me roben demasiado tiempo. Lo que antecede, es una cita al inicio de la biografía que de los Goytisolo escribió en 1999 Miguel Dalmau, libro editado por Anagrama. Como he vuelto a re-leerlo y ha vuelto a gustarme, aquí la dejo aunque al rescribirla me dí cuenta de que no era la más adecuada para este momento de mi vida tan poco optimista. Pese a ello héla aquí, ya sin remedio. Aunque sea solo por el empleo del verbo plañir, ya casi un arcaísmo en la literatura española de los últimos tiempos. ¡Que os guste!
*

3/4/09




Si tú la luz te la has llevado toda,
¿Cómo voy a esperar nada del alba?
Claudio Rodríguez.

28/3/09

Impresiones

Una palabra entonces, una sonrisa bastan,
y estoy alegre, alegre, de que no sea cierto"


Y yo también feliz de haberme equivocado y de que no fuera verdad esa tristeza que intuí en tus ojos. Por eso, sustituyo mis versos por estos finales del Poema XV de Neruda, el que más me gusta de los Veinte Poemas de Amor.
Nos vemos enseguida hijiña. En menos de una semana. Y hablaremos de todo y de nada. De las cosas importantes y de las baladíes. De lo que tú quieras.

27/3/09

Algunos versos


"Catorce versos dicen que es soneto"

¡Qué ganas de llorar algunas veces
por el tiempo lejano y compartido.
Un tiempo que sabemos ya perdido
y que fuimos perdiendo en pequeñeces!
¡Qué tercas son las lágrimas! Parece
que quisieran huir de su destino
y hacen que el corazón se vuelva guiño
negándole que fluya transparente.
En la hora del dolor más fuerte y vivo,
me ha hecho la pena un nudo por el pecho
y lo aprieta más fuerte hora por día.
Y así el llanto me grita con despecho,
desde donde cercado lo tenía:
¡Hoy que me necesitas, estoy preso!
Chity.

12/3/09

Desde mi casa




Andan los días persiguiéndose pero ya nunca iguales; está el invierno perdiendo el equilibrio en el filo que lo separa de la primavera. Aún se deja notar, como hoy, que parece cuando miras el mar, cuando lo escuchas, que algún glaciar de millones de años y millones de metros cúbicos de hielo, se ha fundido y ha hecho crecer los mares desde la Antártida. Las olas, aquí enfrente, rebasan las orillas, se estrellas cntra el muro de rocas... Juegan...

Sí. Andan los días persiguiéndose pero todavía ayer el sol abrigó con su calidez los recien estrenados nidos; tocó con los nudillos mis rosales para advertirles que está llegando el tiempo de dar flores; sonrió a las camelias, ¡qué guapas todavía! Las blancas, muy delicadas, nievan continuamente sus hojas sobre la hierba; las rojas, también muy bonitas, me saludan en este momento desde un arbol que alcanza con sus ramas las barandillas del balcón. Como las mariposas, las camelias duran lo que un suspiro de la vida y se van, hasta el siguiente invierno, cuando aparecen las primeras rosas. Y no es porque se envidien, sólo se suceden.

Los pájaros aprovechan que ha escampado un momento para buscar lombrices en la tierra mojada y Runa, la perrilla de Cris, se vuelve loca por salir a espantarlos; ella, a eso, le llama jugar.

Yo me he vuelto a poner el jersey abrigado que quizá mañana no necesite y que pasado mañana precisaré otra vez. Ya digo: los días se persiguen pero nunca iguales como los de Neruda. Los de Neruda, rodando por su poesía son iguales para siempre jamás. Estos míos en mi jardín son más bien proustianos. Ruedan por el recuerdo perdido como en Combray, "por el camino de Swann", de jardín en jardín, de soles a nostalgias, de infancias perdidas a tiempo recobrado. Nadie como Proust para recobrar el tiempo de ayer. El tiempo perdido.










Para mis hijos



Este pequeño verso
encontrado al azar
sobre la última luz del horizonte,
en esa línea tenue
que dibuja siluetas
de barcos imposibles,
de faros apagados,
de islas que no existen,
de pájaros
que perdieron su ruta
y nunca volarán a lejanos países,
a lugares más cálidos,
de extraños
nombres
indecibles.

7/3/09

Gaviotas





Gaviotas...
Son tan bonitas que parecen pintadas
contra el gris del asfalto,
contra el gris de la tarde
tan mojada de lluvia.

Gaviotas,
me miran a través del cristal
y yo las miro,
y ellas y yo añoramos el verano,
cuando nos saludamos en la playa.

Gaviotas:
Parecen de mentira,
con el pico de plástico amarillo.
Les digo adios
agitando mi mano enguantada
de gris.
Como la tarde.

Chity.

4/3/09

Pensando...

Hace tiempo que sé que mi vida
no será muy larga, ¿qué vida lo es?. Desde esa
consciencia agradezco que al menos haya sido
pródiga en momentos felices y en dolores
soportables.
Nadie tiene una balanza que sirva
para poner felicidad en un platillo, penas en el
otro y constatar cual de los dos platillos pesa
más.
Si la balanza fuera la memoria el
platillo donde se han ido acumulando los
dones dobla en peso al que contiene las
tristezas. Y es que incluso algunas tristezas
fueron dulces. Sólo las ausencias duelen
para siempre. La pérdida de los que amaste
y te amaron es siempre peso de dolor.
Yo sueño algunas veces con el abrazo de mi madre y en esos sueños, que me parecen completamente reales, su amor vuelve a aislarme del miedo y de la soledad. Sus brazos, como tantas veces en el pasado, me rescatan del lado oscuro y recobro la calma y la luz apoyando mi cansancio en su pecho.
He llorado poco a mi madre. Nunca tengo lágrimas para suavizar el dolor más profundo. Lloro en el cine. Escuchando a María Callas cantar la Traviatta. Contemplando la infinita soledad de La Derelitta (no me importa que al fin, no la haya pintado Botticelli). Mis lágrimas son para la emoción. El dolor
en seco. El dolor sin trampas. El dolor sacudiéndome el corazón todos los días porque en todos los días hay momento en que yo necesitaría gritar ¡mamá!.
Mi padre me enseñó a bailar. Me convenció de que era la más guapa y la más lista de tanto repetírlo y repetírmelo. Mi padre, se murió en un año de trescientas sesenta y cinco agonías hasta que alcanzó la definitiva y sus manos, siempre pródigas, tardaron horas en perder el calor. Con mi padre, frivolizando un poco, perdí a mi mejor propagandista.
... Con mi madre, se fueron para siempre los abrazos que no tuve que ganarme. El cariño que no importó si merecí... Mi madre me leyó todos los cuentos, me dibujó todos los sueños... Para no perderla, yo CREO que existe otro mundo paralelo a éste, que únicamente alcanzamos con la muerte, y que allí, cuando me toque, no necesitaré buscarla porque estará esperándome para volver a darme todos los abrazos, para recuperar los sueños y que no se me pierdan nunca.
Marzo, 2009

2/3/09

Vigo votó conservador


Esta ciudad mía tan bella, pero tan desconcertante, ó quizá tan desconcertante por tan bella, quiso ayer dar la victoria en las elecciones autonómicas gallegas, al candidato del partido conservador. Después de que más de 8.000 papeletas marcaran la diferencia entre el Partido Popular y el PSOE, que gobernó en Galicia durante los últimos cuatro años en coalición con los nacionalistas gallegos, se fue tranquilamente a dormir.
En esta ciudad mía tan bella y tan desconcertante, industrial, azotada por la crisis económica que afecta sobre todo a dos sectores claves, la construcción y el automóvil, los ciudadanos han votado "de libro": Dejemos torear a la derecha el bajón económico, puesto que pertenecen al mundo del dinero y están acostumbrados a administrarlo. Seguramente no lo harán mal. ¡Veremos! La izquierda a esperar tiempos mejores... ¡Veremos también! Pero ojalá tengan entre todos la suficiente grandeza (y prudencia) para intentar que la factura no sea demasiado alta, porque pagar, eso lo harán los de siempre.
Los trabajadores, los ciudadanos, han votado trabajo, estabilidad, educación, salud. Han dado su voto a la esperanza. ¡¡¡Veremos!!! Y un aviso: la esperanza no van a dejar que se la arrebaten impunemente, ni los unos, ni los otros. Así que más les vale ponerse de acuerdo y encontrar soluciones, que para eso se dedican a ilusionar prometiendo al respetable el oro y el moro.
En fin. Yo voté como siempre y como siempre voté sin dudar. No me gusta el resultado aunque confieso que ya lo llevaba escrito en el corazón. Como dice Ray Loriga, si se es demagogo para conseguir el poder hay que continuar siendo demagogo mientras se detenta, cuidar las formas y no irse de cacerías, con o sin papeles, eso es lo de menos. Las cacerías en coto cerrado y las bodas de alto copete en El Escorial no les gustan nada a las buenas gentes que votan con el corazón. Y a esto hemos llegado haciendo tonterías.
Ironías a un lado, dejemos que los ganadores acierten a recuperar el bienestar para todos. ¡Veremos! ¿Veremos? ¡Ojalá veamos!
Esta ciudad mía seguirá igualmente bella. Como en esta imagen de Javier Albertos que como siempre encuentra, para fotografiarla, su momento más favorecedor. Gracias Javier, por regalarnos con tu maestría el Vigo más hermoso.